• Cesar H.

¿Puede su empresa comprender y abordar las necesidades emocionales de su equipo de trabajo?

Por: Fernando Araya, consultor de Boomerang.


Por décadas se recordará a este año 2020 como el que trajo una enorme cantidad de retos de todo tipo y como el que cambió la forma de ver y concebir muchas de las cosas que las personas dábamos por sentadas y aseguradas.


En el contexto empresarial y laboral, la pandemia mundial del COVID-19 obligó a repensar las empresas, a reinventar estrategias de negocio y a rediseñar las prácticas de gestión del talento humano que hasta el momento se venían implementando en la mayoría de las organizaciones -como por ejemplo en el caso del teletrabajo-.

Uno de los aspectos que se han magnificado a partir de la crisis sanitaria, empresarial y humana que se está viviendo es que las empresas ya no pueden -ni deben- omitir la importancia que tiene el bienestar de su equipo colaborador, si es que quieren mantenerse competitivas en el mercado, mantener retornos de inversión que les asegure su continuidad en el tiempo y, sobretodo, fomentar un ambiente saludable de trabajo para las personas.


Tal y como lo explica el Foro Económico Mundial, esta pandemia obligó a la mayoría de empresas a volver su mirada hacia su equipo de trabajo y generar opciones de abordaje del bienestar físico, mental y económico de las personas.


En América Latina, si bien es cierto hay muchas organizaciones que lo tienen incorporado dentro de su ADN empresarial, aún hay muchísimas empresas que no reconocen ni atienden las necesidades emocionales y personal (finalmente humanas) de quienes conforman su personal.


Por eso, en Efecto Boomerang nos hemos dado a la tarea de señalar las necesidades que tienen las personas y ofrecer algunas ideas de iniciativas que se pueden llevar a cabo para abordarlas:

1. Necesidades básicas:


Tal y como lo hizo por primera vez el psicólogo estadounidense Abraham Maslow en el planteamiento de su teoría de la jerarquía de las necesidades humanadas relacionada con la motivación y expresada en su famosa pirámide, las principales necesidades a ser cubiertas por toda persona son aquellas que resultan básicas e imprescindibles para su supervivencia.


Así, en el caso de las necesidades emocionales en el contexto laboral, esto se traduce en que haya el mínimo de herramientas necesarias para cumplir con las labores: contar con un espacio de trabajo adecuado y que les permita a las personas cumplir con seguridad, eficiencia y comodidad sus objetivos de acuerdo al puesto que tenga.


Esto significa, en el caso de que la persona esté trabajando en la sede de la empresa, que ésta cuente con el equipo, el mobiliario, las condiciones de salud y seguridad ocupacional, las provisiones y la tecnología necesaria para lograr cumplir, a tiempo y con calidad las labores encomendadas.


En caso de que la persona haga teletrabajo, la empresa debe preocuparse, asimismo, por facilitar que la persona cuente con un espacio y un equipo apropiado para cumplir esos mismos objetivos. Es necesario entonces que haya una constante comunicación y negociación, entre la empresa y la persona colaboradora, para que ambas partes se aseguren de que esta necesidad se encuentra satisfecha.


Dentro de las necesidades básicas, se encuentra además la posibilidad de que las personas colaboradoras puedan sentir que su trabajo les ofrezca una seguridad y estabilidad personal, o lo que es igual, que las personas sientan que su puesto les ofrece una estabilidad a largo plazo, donde pueden estar tranquilas de que se mantendrán a futuro.


Además, las personas necesitan sentir que su trabajo no les va a generar un daño a afectación, que no van a sufrir en su salud física o emocional y que hay un equipo de trabajo consolidado y estable. Que la empresa tenga políticas de bienestar y diversidad, que fomenten la continuidad laboral y se disminuya la rotación de personal, así como que haya políticas claras en contra del hostigamiento sexual y el acoso laboral, son iniciativas que pueden ayudar a propiciar esa seguridad en el equipo de trabajo.

2. Necesidades psicológicas:


Una necesidad innata de las personas es sentirse parte de algo, formar equipos, hacer grupos sociales, ser una parte de un todo más grande, es algo que buscamos desde muy pequeños y a través de la escuela y el colegio: y lo seguimos buscando ya de adultos.


Que la organización en la que se trabaja brinde la oportunidad de desarrollar una camaradería de equipo que le permita a las personas sentirse parte de un equipo de trabajo, que son aceptadas por cómo son y valoradas en relaciones saludables y positivas dentro de las empresas, les va a dar la sensación de pertenencia y de confianza que alimenta la motivación para dar lo mejor de sí y mantenerse en su trabajo por mucho tiempo.


Iniciativas como: iniciar las reuniones -sean presenciales o virtuales- con pequeño check-in que le permita a las personas expresar como se han sentido, ofrecer a los equipos de trabajo espacios para un compartir lúdico más allá de las responsabilidades laborales y el fomentar un respeto a la diversidad y la inclusión de todas las personas, son acciones sencillas que sin duda alimentarán una satisfacción de esta necesidad en el equipo colaborador.


Las personas también necesitamos que nuestros esfuerzos produzcan resultados: tenemos la necesidad de sentir que alcanzamos logros personales. Esto significa sentir que nuestra contribución individual a los objetivos de la empresa genera resultados valiosos y valorados dentro de la organización.


Cuando sentimos que logramos cosas, aumenta nuestra autoestima, nuestra confianza en nosotros mismos y nos da una sensación de orgullo que nos ayuda a seguir esforzándonos. Todo lo contrario, en caso de que sintamos que nuestro aporte es nulo o no es valorado para lograr objetivos más grandes.

Iniciativas como ofrecer un feedback centrado en los logros y las posibilidades de mejoras, establecer un sistema justo de incentivos por cumplimiento de metas, o simplemente enviar notas de agradecimiento por el esfuerzo que llevan las personas en momentos como el que estamos viviendo, entre otras alimentan a ese ser humano necesitado de sentirse valioso y apreciado.


3. Necesidades de realización personal:


En la punta de la pirámide -no por ser menos importante sino por que son las últimas en satisfacerse luego de estar completas las demás-, se encuentran las necesidades relacionadas con el compromiso y la innovación.


Aquí se incluye la sensación de empoderamiento, de sentirse parte de y adueñarse de las metas de la organización sintiendo que los aportes individuales van a generar una transcendencia del equipo y de la empresa. Esta necesidad de ve satisfecha cuando se alcanza el total potencial y sentimos que nuestro puesto de trabajo nos ha permitido ir más allá de lo que pensamos y somos parte de algo grande y trascendental.


Incorporar a las personas en la constante reinvención de las empresas, invitarlas a formar parte de los equipos que toman las decisiones más importantes y ofrecer espacios de desarrollo del potencial personal más allá de las posibilidades que ofrece el puesto de trabajo, son acciones que van a alimentar a las personas que se encuentren en el punto de buscar la satisfacción a estas necesidades.


Asimismo, ofrecer espacios para revisión y crecimiento personal, emocional, familiar ayudan mucho. Generar en la persona la oportunidad de cuestionarse y potencializar sus habilidades, superar sus sesgos y construirse con un mejor ser humano, son acciones que también pueden llevarse a cabo en este y cualquier momento.


Entender las necesidades que tienen las personas en particular y desarrollar estrategias para abordarlas, es un plus que ayudará a crecer a cualquier organización. Si su empresa está interesada en un análisis con mayor profundidad y en un acompañamiento para medir, diseñar e implementar iniciativas en esta línea, no dude en contactarnos.

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