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Las brechas que nos hacen seguir luchando por lograr la igualdad

Updated: May 20

Por: Fernando Araya, consultor de Boomerang.


El 8 de marzo no es un día para celebrar la feminidad ni comprarle flores a las mujeres que nos rodean. No, es un momento para reflexionar en lo que han logrado miles en busca de sus derechos y mantener la lucha por lo que aún falta para lograr la equidad entre mujeres y hombres.

En Efecto Boomerang lo tenemos claro, y por eso cada año aprovechamos para generar consciencia en torno a lo que significa esta fecha y promover acciones para cerrar brechas de género. Si querés más información no dudés en revisar nuestros otros artículos.

¿Qué significa el Día Internacional de la mujer?

Desde inicios del Siglo XX se conmemora a nivel global el Día de la Mujer cada 8 de marzo. El evento no pertenece a ningún grupo político o activista en particular, fueron una serie eventos los que lo llevaron a convertirse en el día internacional de la mujer.

Entre los más recordados está el de 1908, cuando un grupo de 15000 mujeres marcharon en Nueva York demandando mejores condiciones laborales y el derecho al voto.

Otro momento histórico ocurrió en el 1911 cuando murieron calcinadas 148 mujeres trabajadoras de la fábrica de textil Cotton de New York en un incendio provocado ante la negativa de ellas de abandonar el lugar en el que protestaban por los bajos salarios y las injustas condiciones laborales.

Gracias a todas estas luchas se han conquistado importantes logros como el derecho al voto femenino que ocurrió hasta 1949 en Costa Rica, luego de ser negado por más de 150 años.

Fue hasta 1975 que las Naciones Unidas adoptó la fecha, no para celebrar a las mujeres, como muchas personas erróneamente interpretan la fecha, sino para conmemorar y agradecer a todas aquellas personas que lucharon y continúan luchando por nuestros derechos.

Esta fecha es un día para tomar consciencia de todo lo logrado, pero también de todo lo que falta por alcanzar.


Aún quedan muchas brechas por cerrar

No se puede negar que se ha avanzado en la conquista de la igualdad. Sin embargo, estamos muy lejos de lograr la meta.

Es común escuchar personas cuestionar el por qué existe todavía un Instituto Nacional de las Mujeres, pensado que la desigualdad es una cosa del pasado. Por esto es tan importante esta fecha conmemorativa, para analizar los datos que nos muestran realmente cómo estamos en la actualidad.

El reporte de brechas de género del Foro Económico Mundial del 2018 indica que al ritmo que avanzamos, será hasta hasta el año 2127 que nos acercaremos a lograr la igualdad de género y hasta el año 2221 que logremos cerrar las brechas económicas entre hombres y mujeres.

Esto significa que aún estamos a cientos de años de lograrlo. En otras palabras, ni nuestras hijas ni nuestras nietas vivirán en un mundo con igualdad de oportunidades. Si lo hacemos todo bien, será la tercera generación de mujeres quienes podrán ver los resultados de las luchas que demos hoy.

A continuación, un repaso de algunas de las brechas que existen:

Mejor preparación, mayor desempleo:

Actualmente, en Costa Rica, las mujeres obtienen un 62.1% de los diplomas entregados por las universidades públicas y privadas del país. Sin embargo, a pesar de tener más estudios, ellas sufren más desempleo que los hombres.

En mujeres, el desempleo alcanzó una tasa del 14,9% en el último trimestre del 2018, mientras que el de los hombres se encuentra en un 10%. Asimismo, en los hombres la tasa de ocupación alcanzó el 66,3% mientras que para las mujeres es de apenas un 37,1%.

Los estereotipos de género que promueve esta cultura que todavía sigue siendo machista afectan la contratación de mujeres en puestos de trabajo que continúan siendo percibidos como masculinos.

A pesar de que en Costa Rica el 76% de las mujeres indican que les gustaría trabajar fuera del hogar, solo un 29% lo consigue.

Como lo indica el Foro Económico Mundial, la mayor causa de brecha de género en las organizaciones no es la falta de empoderamiento o capacitación de las mujeres, sino los sesgos inconscientes de tomadores de decisiones.

Menor participación en puestos de dirección:

A pesar de las brechas que existen en cuanto a la participación de las mujeres en el mercado laboral, cada día son más las empresas que se esfuerzan por ser género inteligentes e identificar sus brechas de género para elaborar planes de acción que permitan cerrarlas.

Esto es un gran avance, pues estas empresas facilitan la inserción de mujeres dentro de su personal y cuentan con políticas que buscan la retención de éstas e incentivan condiciones para que las mujeres logren mantenerse laborando.

Sin embargo, existe aún un reto cuando de avanzar en sus carreras se trata. Según la última Encuesta Nacional de Empresas (2017), de cada 100 personas que laboraron en puestos de dirección y gerencia, aproximadamente 70 fueron hombres y 30 mujeres.

En este mismo estudio se detectó que las diferencias de salario entre hombres y mujeres, en la empresa privada de Costa Rica, oscilan entre el 21,4% y el 4,3%. En gerencias y direcciones, las mujeres pueden ganar casi ₡1.000.000 menos que los hombres.


No solo se trata de incorporar mujeres al ámbito laboral sino de ofrecerles las mismas posibilidades de acceso a puestos de dirección y toma de decisiones. Y, una vez ahí, garantizarles las mismas condiciones salariales que sus contrapartes masculinos.


Doble jornada:


Es difícil que las brechas de género en el ámbito laboral logren cerrarse si la cultura no cambia, especialmente si no se comienza a ejercer la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en el hogar.


Corresponsabilidad significa que las labores del hogar y la crianza de los hijos sean asumidas con equidad y de forma compartida por ambos géneros, y no que se espere que sean las mujeres y madres quienes lo hagan, porque la sociedad les ha dado ese rol desde siglos atrás.

La encuesta del Uso del Tiempo (INEC, 2017) indica que las mujeres dedican 35:49 horas por semana en labores domésticas y de cuido no remuneradas, mientras que los hombres invierten solo 13:49 horas semanales.


Este trabajo no remunerado y que no está siendo repartido de manera justa y equitativa entre los géneros se convierte en un obstáculo de crecimiento profesional para las mujeres. Una barrera que les dificulta la completa incorporación al mercado laboral y el acceso a mejores puestos y, por ende, mejores ingresos.

Violencia hacia las mujeres:


Otra de las desigualdades hacia las mujeres que no hemos logrado eliminar tanto en el ámbito laboral como fuera de ese es la violencia en sus distintas formas.

Una de ellas es la violencia doméstica e intrafamiliar, cometida por hombres que ejercen poder y control hacía sus parejas mujeres, quienes se encuentran desprotegidas ante una respuesta estatal ineficiente para prevenir, intervenir y detener este tipo de hechos.

La estadística no deja margen de especulación: en Costa Rica, cada cinco minutos una mujer pide auxilio al 9-1-1 por violencia doméstica, y el año pasado 25 mujeres fueron víctimas de femicidio, la mayoría de ellas en manos de sus parejas.

Pero el tema de la violencia va más allá, si vemos las reacciones a las noticias recientes de denuncias por abuso y violencia sexual nos daremos cuenta de un aspecto clave en el mantenimiento de una cultura de violencia hacia las mujeres.

La sociedad tiende a culpabilizar a las denunciantes de lo ocurrido cuestionándoles su credibilidad, conducta, vestimenta, intenciones, o incluso el tiempo que tomaron para poner la denuncia.

Esto a pesar de que se ha detectado que más de un 90% de las denuncias por este tipo de delitos son verídicas, se sigue poniendo en duda los testimonios de las mujeres denunciantes y se sigue protegiendo a los hombres denunciados.


Seguimos viviendo en una cultura donde se les enseña a las mujeres a evitar ser violadas en lugar de promover masculinidades más positivas y menos violentas. No es de extrañar que solo un 35% de las víctimas de violencia sexual se atrevan a denunciar, el precio a pagar por el castigo que reciben de la sociedad es muy alto.

La lucha continúa


El panorama no es aliciente: las mujeres continúan siendo violentadas. Estamos en el 2019 y el #MeToo va llegando a una Costa Rica que claramente no está lista para recibirlo. Tenemos una sociedad donde quienes denuncian reciben comentarios y deben lidiar con el estigma social de ser juzgadas como oportunistas o mentirosas. Hay un doble castigo.


Pero eso no nos detiene, con la igualdad de género ganamos todos y todas. Es la mejor estrategia de desarrollo sostenible, mejora la competitividad de los países, la seguridad nacional, y genera sociedades más justas y personas más realizadas.


Así, mientras una parte de la sociedad se resiste, con temor a perder los privilegios que brinda la desigualdad y con desconocimiento de todo lo que podríamos ganar; otra gran parte está lista para avanzar y trabaja diariamente por alcanzar esa igualdad y esa justicia entre hombres y mujeres.

Y a esas mujeres que han alzado la voz y los brazos por la búsqueda de equidad y la garantía de los derechos que como personas tienen todas, son a las que conmemoramos cada 8 de marzo pues son las que han logrado los avances que tenemos en igualdad entre hombres y mujeres.


Y a esas mujeres y hombres que no se conforman y quieren seguir cambiando las cosas, son a quienes invitamos a que este 8 de marzo no feliciten ni celebren: sigan luchando.


Y si vos querés estar del lado de quienes estamos haciendo historia y generando diferencia, no te quedés ahí, vení: #LucháConmigo.

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