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Rol empresarial ante la violencia de género en el contexto COVID-19

Updated: Jun 1

Por: Nayibe Farah Mora, consultora de Boomerang


En la actualidad la humanidad enfrenta una situación de emergencia por la pandemia de Coronavirus COVID-19, producto de la crisis son diversas las problemáticas que suelen agudizarse y una de ellas es la violencia hacia las mujeres; esta situación en particular, requiere de especial atención debido a que no es un problema privado, sino un asunto de salud pública y una violación a los derechos humanos de las mujeres y sus familiares, quienes enfrentan día a día un flagelo que amenaza su integridad humana y el derecho a la vida.

Rol Empresarial ante la violencia de género

¿Qué es la violencia de género?


La violencia de género, según La Declaración sobre la Eliminación de Violencia contra la Mujer se entiende como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer”.


La violencia hacia las mujeres tiende a perpetrarse generalmente dentro del ámbito familiar, donde no hay testigos que puedan brindar apoyo a la víctima, ésta suele ser crónica, cíclica y difícil de revertir.


En nuestra cotidianidad, ante hechos de violencia hacia las mujeres suelen surgir frases como “le gusta que le peguen”, “es masoquista”, “si le gusta que aguante”, “ese es un asunto privado”; las cuales son afirmaciones falsas que tienden a naturalizar la violencia y que para desmitificarlas es necesario comprender el Ciclo de la Violencia y sus fases.


El Ciclo de la Violencia


La primer fase del ciclo de la violencia es “La acumulación de la tensión”, en ésta inicia el abuso emocional, que busca dañar la autoestima de la víctima, aumenta el control y aislamiento de la mujer, se pueden dar eventos de agresión inicialmente dirigidos a objetos, se da un incremento de la ansiedad y hostilidad; la duración es variable, pueden ser semanas, meses o incluso años. La segunda fase, “El incidente de agresión agudo” es donde se presenta la agresión física o sexual, generalmente la víctima busca ayuda, interpone una denuncia.


Posteriormente, en la tercera fase se da la “Reconciliación y calma”, el agresor se muestra arrepentido, se responsabiliza por su conducta, lo que genera en la víctima las esperanzas de un cambio; el agresor ruega perdón, promete no hacerlo de nuevo, tiende a buscar ayuda profesional o religiosa, brinda regalos. No obstante, la relación continúa y en muchas ocasiones la violencia se mantiene e incluso aumenta en su severidad; éste ciclo se puede repetir cientos de veces y conforme pasa el tiempo, la fase de reconciliación y calma tienden a desaparecer.




¿Realidad o ficción?


Lamentablemente la violencia de género es una realidad, en Panamá la cantidad de denuncias por violencia doméstica del 1ero de enero al 29 de febrero de 2020, según Estadísticas del Ministerio Público fueron un total de 3083 denuncias y en Costa Rica la cantidad de casos entrados en Juzgado de Violencia Doméstica fueron 14.513 según Estadísticas del Poder Judicial; lo que evidencia que ésta es una problemática crítica que afecta a una cantidad importante de personas en ambos países; ya que aunado a ésta data se deben sumar las muchas otras personas que viven dicha situación en silencio.


Cuando el quedarse en casa es una amenaza latente.


El actual panorama de emergencia y sus particularidades como las presiones económicas y sociales, la incertidumbre laboral y el miedo ante lo incierto del futuro inmediato, da por resultado un estremecedor aumento en la gravedad e intensidad de las situaciones de violencia de género; que se manifiesta en los casos de feminicidios de las últimas semanas.


En la actualidad acciones como llamar a pedir auxilio, se encuentra limitado en muchos hogares, ya que el control del agresor hacia la víctima en la intimidad del hogar limita la posibilidad de éstas de solicitar algún tipo de apoyo; de manera tal que se imposibilita aún más la posibilidad de atención oportuna.


¿Cómo dar una respuesta oportuna a la violencia de género?


Ante esta situación la Corte Interamericana de Derechos Humanos (2020) señala que es necesario recalcar el deber de cada Estado de brindar un accionar oportuno y eficiente respecto al derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, para lo cual es menester adoptar todas las acciones necesarias para prevenir casos de violencia de género y sexual; además de disponer de mecanismos seguros de denuncia directa e inmediata, y reforzar la atención para las víctimas.


La atención de la violencia de género requiere un compromiso integral, en el que diversos actores como el Estado, las organizaciones no gubernamentales y la empresa privada tienen grandes aportes que dar; es momento de aumentar la conciencia ciudadana acerca de los riesgos del aumento de la violencia contra la mujer durante esta crisis y desarrollar alianzas para la prevención y atención integral.


Compromiso del sector empresarial


La empresa privada tiene un rol importante en la prevención, detección y atención de la violencia, según Vara Horna (2015) esto se alinea con la función empresarial equitativa, no genera costos sin retorno -debido a que disminuye costos invisibles en productividad-, genera reputación empresarial, aumenta el bienestar del personal y el establecimiento de una cultura altamente productiva.


Algunas de estas acciones son:


  • En la prevención: concientización y capacitación al personal sobe relaciones de género igualitarias, corresponsabilidad en labores de cuido y atención del hogar, masculinidades positivas y empoderamiento femenino.

  • En la detección: análisis de diversos indicadores que pueden dar luces de una posible situación de violencia como la baja productividad, las afectaciones en la salud física y mental, ausentismos, entre otros.

  • En la atención: acompañamiento permanente hacia las mujeres, protección del puesto de trabajo, en caso de contar con servicios legales y psicológicos su respectiva derivación, la asignación de permisos para gestiones legales y de salud, entre otras.


Tanto en Costa Rica como Panamá se cuenta con herramientas que permiten orientar a las empresas en las estrategias y acciones necesarias para la adecuada intervención ante situaciones de violencia basada en género, en Panamá se cuenta con el “Protocolo para Identificar, Prevenir y Atender la Violencia de Género” realizado por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral y en Costa Rica el documento Orientaciones a las empresas privadas para la planificación, detección y referencia de casos de situaciones de violencia en el contexto de las relaciones de pareja”; realizado por el Instituto Nacional de las Mujeres. Desde Efecto Boomerang podemos asesorarle en cómo desarrollar de manera exitosa en su empresa este compromiso y acciones por la no violencia hacia las mujeres, ya que éstas acciones pueden salvar vidas.


Finalmente, toda empresa puede generar un impacto positivo en la sociedad si asume el compromiso de luchar contra la violencia de género, es necesario apoyar y empoderar a la víctima para salir adelante y romper con el ciclo de la violencia.

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